En los últimos meses, el ransomware se convirtió en el delito informático de mayor crecimiento en Internet. Incluso, según especialistas, por encima de la distribución de virus y el fraude en medios de pago. Por este motivo, cada vez más gente habla del ransomware.
En una nota, publicada en el sitio En TIC confío, se detallan cinco grandes tendencias en la utilización del ransomware:
1. Ransomware en la nube: consiste en el robo de las contraseñas de acceso a servicios a través de internet, en el cual se impide el acceso del cliente a sus propios datos. Afecta a toda clase de servicios, desde Netflix y Spotify hasta herramientas empresariales y financieras.
2. Ransomware a la medida: los delincuentes estudian a sus víctimas potenciales gracias a los datos que comparten en redes sociales, no solo para determinar su nivel de riqueza y la cantidad de información confidencial que puede manejar, sino también la mejor forma para atacarlo de forma personalizada.
3. Ransonware as a service: en este caso, alguien contrata a un hacker para que realice esta actividad contra un competidor o enemigo. Básicamente, busca afectar al usuario para que abandone sus actividades.
4. Suplantación de correos electrónicos: los delincuentes secuestran la cuenta de correo de algún ejecutivo de una organización para pedir a sus subalternos que realicen transferencias bancarias o pagos de servicios inexistentes. Antes que pedir un rescate, roban directamente a la organización antes de ser descubiertos.
5. Ofertas de ‘malvertising’: la utilización de anuncios publicitarios falsos para lograr que el usuario instale alguna aplicación o descargue un archivo que incluye herramientas para secuestrar sus datos. Esta modalidad afectó a 93,8 millones de personas en el mundo el año pasado.
Un video publicado por Eset Latinoamérica advierte a los usuarios sobre la posibilidad de sufrir el secuestro de archivos.
¿Qué es ransomware?
Se trata de un código malicioso que secuestra los archivos de un usuario. Es una nueva actividad mediante la cual los criminales informáticos obtienen dinero. Sucede cuando estas personas logran instalar programas malignos que toman el control de toda la información que se encuentra en los dispositivos o servicios en línea de sus víctimas; una vez que controlan esa información, los criminales exigen el pago de un rescate monetario por su devolución. De lo contrario, amenazan con destruir los datos si no reciben el pago exigido.En una nota, publicada en el sitio En TIC confío, se detallan cinco grandes tendencias en la utilización del ransomware:
1. Ransomware en la nube: consiste en el robo de las contraseñas de acceso a servicios a través de internet, en el cual se impide el acceso del cliente a sus propios datos. Afecta a toda clase de servicios, desde Netflix y Spotify hasta herramientas empresariales y financieras.
2. Ransomware a la medida: los delincuentes estudian a sus víctimas potenciales gracias a los datos que comparten en redes sociales, no solo para determinar su nivel de riqueza y la cantidad de información confidencial que puede manejar, sino también la mejor forma para atacarlo de forma personalizada.
3. Ransonware as a service: en este caso, alguien contrata a un hacker para que realice esta actividad contra un competidor o enemigo. Básicamente, busca afectar al usuario para que abandone sus actividades.
4. Suplantación de correos electrónicos: los delincuentes secuestran la cuenta de correo de algún ejecutivo de una organización para pedir a sus subalternos que realicen transferencias bancarias o pagos de servicios inexistentes. Antes que pedir un rescate, roban directamente a la organización antes de ser descubiertos.
5. Ofertas de ‘malvertising’: la utilización de anuncios publicitarios falsos para lograr que el usuario instale alguna aplicación o descargue un archivo que incluye herramientas para secuestrar sus datos. Esta modalidad afectó a 93,8 millones de personas en el mundo el año pasado.
Un video publicado por Eset Latinoamérica advierte a los usuarios sobre la posibilidad de sufrir el secuestro de archivos.
¿Qué podemos hacer para no caer en esta trampa? La respuesta, en este video:

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